jueves, 8 de marzo de 2012



 

No  tengo ninguna duda,
fue consciente
de mi maternidad
y carencia de ayuda,
miraba insistente
a los ojos de José
sin docilidad, 
muchas veces altanera
Él los designios suponía
y aceptaba a su manera.
A veces no frené
como podía y sabía
su rabia, lágrimas,
ni aquellos desenlaces
vanos e incapaces
de alterar mi camino
por vanas pláticas ni lástimas,
ni mi destino.
Yo era fuerte como una roca
con aspecto de rosa frágil
de primavera
y traté a Jesús y José
cual dulce compañera
con ilusiones en la boca,
sincera
con palabra sencilla y ágil.
En la dura e insistente
faena de madre entregada
con esmero me apliqué
diligente,
por temores  asaltada,
no me consideré
comprendida ni ayudada


miércoles, 7 de marzo de 2012




Soy libre ahora y antes 
porque quiero libertad total
también para mis semejantes.
No intento detener
el incierto porvenir
la lluvia ni el temporal
el prometedor amanecer
el vuelo de la flor
a quien quiere partir
ni al veleidoso amor.

martes, 28 de febrero de 2012



armonía

Con estilo y arrogante
vuelas,
mujer pletórica,
por el fértil suelo.
Armonizas
el vuelo elegante
y la tersura recia
con la suave seda,
inmersas en tu cuerpo
sin fronteras ni cielo.


hielo y fuego

Nunca sabré del seno tibiamente,
ni de la mañana con suave brisa,
no besaré la boca sin sonrisa
que de violetas muertas se alimente.
No sabré de razón que, tristemente,
luche sólo por eso que precisa,
ni cintura fría siempre sumisa,
ni ojos mudos que vistan su mente.
Sólo sabré del hielo y voraz fuego
que con fuerza purifican las cosas,
de risas, del amor fuerte sin ruego,
de boca fresca, agua clara, rosas,
de la fértil y generosa vida
que se dé total con luz encendida.



 


oración realizada


Nada más llegar a mí has borrado
con un solo golpe de lluvia y viento
los recuerdos tristes, son más de ciento,
vivencias de mi lucha, lo soñado.
Alcé la frente tras ser despertado
aliándome a ti con recogimiento,
gozando de tus besos y tu aliento
unidos en abrazo prolongado.
Sólo tú y yo. Tú lluvia convertida,
yo, cual rama seca reverdecida
surgiendo entre ásperos rastrojos.
Tú eres mi gran oración realizada,
en mi más profunda fibra invocada,
precisa como luz para mis ojos.
  

miércoles, 22 de febrero de 2012


sed



Teresa,
lluvia mía,
quiero calarme
hasta los huesos
de ti.
Te recibí a migajas
como la fina lluvia
que acaricia y no moja.
Quiero mirar al cielo
viendo las nubes
abrirse en tromba
con el tempestuoso torrente
de tus besos,
y tus aguas a raudales,
inundándonos.
Soy como labrador sediento
que ansía tu presencia,
o esa tierra seca necesitada.
Cuando seas mi compañera
verdecerán hasta los metales,
el azul del cielo,
el marrón
y los blancos algodonales.
Pediré más,
inundaciones colosales
para quedar inundado
en las inmensidades
de tu cálido seno
a pesar de recias tempestades.