martes, 28 de febrero de 2012



armonía

Con estilo y arrogante
vuelas,
mujer pletórica,
por el fértil suelo.
Armonizas
el vuelo elegante
y la tersura recia
con la suave seda,
inmersas en tu cuerpo
sin fronteras ni cielo.


hielo y fuego

Nunca sabré del seno tibiamente,
ni de la mañana con suave brisa,
no besaré la boca sin sonrisa
que de violetas muertas se alimente.
No sabré de razón que, tristemente,
luche sólo por eso que precisa,
ni cintura fría siempre sumisa,
ni ojos mudos que vistan su mente.
Sólo sabré del hielo y voraz fuego
que con fuerza purifican las cosas,
de risas, del amor fuerte sin ruego,
de boca fresca, agua clara, rosas,
de la fértil y generosa vida
que se dé total con luz encendida.



 


oración realizada


Nada más llegar a mí has borrado
con un solo golpe de lluvia y viento
los recuerdos tristes, son más de ciento,
vivencias de mi lucha, lo soñado.
Alcé la frente tras ser despertado
aliándome a ti con recogimiento,
gozando de tus besos y tu aliento
unidos en abrazo prolongado.
Sólo tú y yo. Tú lluvia convertida,
yo, cual rama seca reverdecida
surgiendo entre ásperos rastrojos.
Tú eres mi gran oración realizada,
en mi más profunda fibra invocada,
precisa como luz para mis ojos.
  

miércoles, 22 de febrero de 2012


sed



Teresa,
lluvia mía,
quiero calarme
hasta los huesos
de ti.
Te recibí a migajas
como la fina lluvia
que acaricia y no moja.
Quiero mirar al cielo
viendo las nubes
abrirse en tromba
con el tempestuoso torrente
de tus besos,
y tus aguas a raudales,
inundándonos.
Soy como labrador sediento
que ansía tu presencia,
o esa tierra seca necesitada.
Cuando seas mi compañera
verdecerán hasta los metales,
el azul del cielo,
el marrón
y los blancos algodonales.
Pediré más,
inundaciones colosales
para quedar inundado
en las inmensidades
de tu cálido seno
a pesar de recias tempestades.  

viernes, 3 de febrero de 2012

un palacio


      




No sé
si fueron mis manos,
creo que sí,
las que te buscaban
en trigales y barbechos
con ansias desbordadas,
también fue la firmeza
de mi ardiente corazón,
y te hallé.
Te construí un palacio
con delicados besos,
frágil por su delicadeza
y esmeraldas en sus techos,
y te amé.